El morro es para quien se lo trabaja

Los empleados de una galería de arte se han encontrado de repente con unas vacaciones inesperadas. Un artículo de Quim Monzó que retrata el panorama degenerado del Arte Contemporáneo.

Si viviera en Londres, ahora mismo iría a la galería Chisenhale, en el 64 de Chisenhale Road, a ver la exposición que presenta Maria Eichhorn. O, mejor dicho, a no verla, porque la reja negra que da acceso está cerrada.

A ver si sé explicarlo bien. Maria Eichhorn es una artista alemana. Los críticos dicen que sus prácticas artísticas desafían la categorización, y que bebe de la tradición del arte conceptual. Ha trabajado sobre muros y vallas publicitarias, y ha hecho películas y vídeos. La estudiosa de arte contemporáneo Nora M. Alter dice de ella: “Eichhorn fuerza los límites de lo que convencionalmente constituye el papel del artista para confrontarlo a las fuerzas institucionales, en un intento de subvertir su lógica”. Y eso es lo que ahora hace también en esta nueva exhibición que ha titulado 5 semanas, 25 días, 175 horas. No es un título baladí porque este es exactamente el tiempo que ha pagado a los ocho empleados de la galería Chisenhale para que no vayan a su trabajo. Nadie contesta al teléfono, todos los e-mails que les envían se borran automáticamente y, si vas, te encuentras la antes mencionada reja cerrada y un letrero que dice: “Durante la duración de la exposición 5 semanas, 25 días, 175 horas, los empleados de la galería Chisenhale no trabajan. Tanto la galería como la oficina están cerradas desde el 24 de abril hasta el 29 de mayo del 2016. Para más información, visiten por favor http://www.chisenhale.org.uk”.

Si alguno de ustedes se pregunta si, dentro, en las salas de exposición, Eichhorn ha puesto alguna obra, la respuesta es: no. Dentro no hay ningún tipo de obra, ni un saco de arena ni un montón de platos sucios ni ninguna de esas maravillas con las que nos obsequia últimamente este tipo de arte. Eichhorn explica sobre su exhibición: “No consiste en la galería vacía, sino en el tiempo libre que tienen sus empleados y en lo que decidan hacer. Es una obra de arte que existe como idea en la esfera pública, generando más debate que con objetos o imágenes”. No se pierdan la argumentación final donde detalla que se trata de una obra que explora las condiciones laborales: “En el corazón del proyecto está la importancia de cuestionar el trabajo, de preguntarse por qué, en nuestro contexto político, trabajo es sinónimo de producción y si, de hecho, no hacer nada también puede ser trabajo”.

Me alegro por los ocho empleados de la galería Chisenhale, que de sopetón se han encontrado con unas vacaciones inesperadas, pero a Maria Eichhorn la enviaría ahora mismo a la cadena de montaje de una fábrica para que, tras cinco semanas, veinticinco días y ciento setenta y cinco horas trabajando allí, nos explique sus morrudas conclusiones sobre las condiciones laborales en nuestro contexto político, y perdón por la rima.

Visita nuestra web www.meam.es

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Jaime Soldi dice:

    Como hubieran mas ‘artistas’ como ella, yo les presto mi oficina a ver si alguno se anima a hacer una ‘intervención artística’ por un mes ahí, les saldría más enonomico que en una galería en Londres. Nos caería bien a todos, además , y hasta la podríamos llevar a la Bienal de Venecia, siempre y cuando la ‘intervención’ incluya pasajes y estadía para todos, que no somos muchos, apenas unos seis.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s