Más que un concurso · Figurativas 2017

Una vez más, en este 2017 hemos conseguido dar otro paso y convocar y celebrar de nuevo aquel Concurso que inició su andadura allá por el año 2006, y que desde entonces ha logrado marcar perfil propio y significarse como evento destacado en el panorama del arte internacional de nuestro siglo, en su vertiente figurativa.

Realmente, ¿Qué pretendíamos y qué hemos realmente logrado desde entonces?. Lo que intentábamos en aquellos inicios del nuevo siglo era dar a conocer una actitud crítica frente a la monótona situación del arte contemporáneo, por igual en todo el mundo civilizado, en cuyo panorama no destacaba tendencia alguna que no hubiera pasado por el comité de sabios que no dejaban resquicio alguno a lo que no fuera abstracción, experimentación o destrucción de la forma. Lo único que pretendimos, osadamente, fue levantar una bandera, sólo una bandera, con la única condición de que no hubiera sido previamente bendecida por dicho comité de expertos, y que volviera a hablar de figuración, de arte, de inspiración, de sentimiento, de respeto a la forma, y de muchos conceptos que deberían haber sido ya, a estas alturas, convenientemente exterminados.

170922-0610© A Bofill

Y a este grito, que lanzamos al aire en la más absoluta de las soledades, fueron respondiendo, aquí y allá, artistas que –también ellos- se sentían solos y se encontraban desorientados… y así fueron sumándose voces… más voces, y luego más gritos… y así, sin planificación alguna, sin un proyecto concreto, sin ninguna financiación adecuada, fue creciendo, de forma harto intuitiva, un movimiento artístico que pronto saltó las fronteras de nuestro país y empezó a crecer por otros países vecinos, encontrándose con otras voces amigas en otros lugares amigos, que acababan también emitiendo los mismos gritos amigos.

Ahora, cuando han pasado más de diez años, a mí mismo me asombra que ese grito de rebeldía, de soledad, de rechazo al “montaje” en que se había convertido el mundo del arte oficial, haya podido recorrer tantos kilómetros y siga repitiéndose –cual eco sin fin- de país en país, de continente en continente. Me asombra que haya cada vez más gargantas repitiendo el mismo grito, entonado por tantos miles de seres humanos, de artistas, que ven en el Arte la medicina que necesita esta maltrecha sociedad actual, y que se aúnan para conseguir que ese antídoto pueda ser inyectado finalmente en ese cuerpo enfermo que es nuestra sociedad del consumo y de la manipulación.

Figurativas no es sólo un concurso más. Es un Concurso que pretende aglutinar, que pretende dar voz, que pretende formar un cuerpo compacto que crezca y tenga fuerza suficiente como para ser finalmente escuchado por una sociedad enferma. Y yo no encuentro justificación alguna en esta incansable sucesión de actividades que es nuestra Fundación y nuestro Museo como no sea la pasión por el Arte y el deseo –jamás satisfecho completamente- de vivir disfrutando del Arte, y de que éste se convierta en el necesario antídoto que reclama una sociedad patológicamente enferma.

170922-0784© A Bofill

Detrás de cada pintura que se presenta al Concurso, detrás de cada escultura, hay un ser humano que lucha, que siente y que sufre por lograr expresarse cada  vez mejor. Y yo eso lo siento cuando el Jurado, cumpliendo con su trabajo, va eliminando obras de valor, que caen al ser comparadas con otras y con otras… Porque detrás de cada una de ellas estoy viendo al ser humano que vive para crear. Y al final el Jurado decide. Y decide –como así debe ser-  lo que considera más adecuado, lo más merecido… y eso no quiere decir que resulte al gusto de todos, sino del Jurado, que para eso ha sido convocado. Yo procuro influir poco, porque considero que no es mi misión influir en compañeros que saben mucho más que yo, pero no pocas veces os he de confesar que sufro  por el artista que ha presentado esa obra, al que a menudo conozco, y que veo que va cayendo con el paso de las deliberaciones…  pero, a la vez, pienso que ese mismo artista debería sentirse orgulloso, no por haber ganado, sino por haber participado, por haber formado parte de un proyecto colectivo que trasciende a su país, a su entorno y en el que todos, artistas o no, de cualquier rincón del planeta, a menudo sin conocernos, nos sentimos unidos por la misma y decidida voluntad de crear, de sentir, y de llegar a ser creadores.

El nivel de calidad general que ha logrado Figurativas a lo largo de los años me parece extraordinario. Nada que ver con aquello a lo que yo ingenuamente aspiraba cuando lo inicié. Y en el camino se han ido quedando montón de obras, y de artistas, que para mí también son extraordinarios. Pero, aún así, no puedo disimular el orgullo que siento al poder admirar, colgadas en las paredes del MEAM, una tan meritoria muestra de obras de arte llegadas de todos los rincones de la tierra. Y, por supuesto, como especial amante que soy de la Escultura, me satisface sobremanera el  altísimo nivel logrado por las obras que este año hemos podido reunir y que forman, sin ningún lugar a dudas, la que hoy por hoy es la colectiva más interesante y de mayor calidad que pueda verse  en el mundo de la escultura  contemporánea en todo el mundo.

170922-0739© A Bofill

Este Concurso es ya una ceremonia universal. Las reuniones del Jurado, que se fotografían y se gravan hasta la saciedad y que luego son difundidas a todos los rincones del planeta, despiertan el interés de  toda la comunidad artística. La brillante entrega de premios, que compartimos con nuestros amigos  del Art Renewal Center, y las dos consiguientes exposiciones de los ganadores y seleccionados, son sin duda la culminación solemne de un proceso que ha durado un año… y de todos los rincones de la tierra nos llegan voces de apoyo, de admiración y de simpatía, y también de crítica y de colaboración y de solidaridad. En fin, qué puedo deciros, tan sólo que todo eso es sencillamente lo que a mí personalmente me anima a seguir. Porque tengo claro que, en esta vida que nos toca vivir, lo único realmente que vale la pena es vivirla apasionadamente y, al final, no hay otra: Hay que caminar, si es que queremos seguir caminando…  ¡y yo quiero, decididamente quiero seguir caminando!…

Sólo me queda añadir una constatación: son los artistas – y a menudo los artistas menos poderosos económicamente hablando- los que sustentan el peso, no sólo del Concurso, sino del Museo y de la Fundación. Porque sin ellos, sin su labor de apoyo, sin su colaboración desinteresada, sin su orgullo por estar en este proyecto, sin su pasión por seguirnos, sin su presencia constante, este proyecto habría fracasado hace ya unos cuantos años. Sin ellos, yo no podría mantenerme firme, solo, frente a un mundo hostil; sin ellos, nada tendría sentido. Porque, al final, es únicamente el ser humano –y no el valor del dinero- el que da sentido al Arte, y a su vez sólo es el Arte el que puede dar sentido a la Sociedad. Y sin Humanidad y sin Arte, esta sociedad se encamina directamente –eso sí, bien guiada por inversores, banqueros y especuladores- a la autodestrucción.

José Manuel Infiesta
Presidente Fundación de las Artes y los Artistas

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